Messi, la selección y las lecciones que surgen del fracaso

Tras perder una nueva final de la Copa América, Lionel Messi tomó distancia de la selección argentina en una repentina renuncia que sacudió a la opinión pública. Hace tiempo que la derrota con la albiceleste es un denominador común para el mejor jugador del mundo. Jugó cuatro finales y las perdió todas. Su renuncia fue de inmediato el punto de partida para que todos nos preguntemos si se puede aprender del fracaso. ¿Cuánto más hay que fracasar, aceptar ser derrotado, para conseguir el éxito? ¿Cómo se tolera, y se avanza, en la derrota?

El problema, claro está, va más allá de Messi y más allá del fútbol o el deporte en general. El fracaso es parte de la vida, es parte del trabajo, pero más aún, es parte del proceso de aprendizaje. Para volver a subirse al caballo, veamos algunas características y técnicas que nos servirán para superar las derrotas y salir fortalecidos de ellas:

Aceptación. Es el primer paso para superar el fracaso. Aceptar lo que uno es, sin ambigüedades ni medias tintas. La culpa o la vergüenza, sentimientos frecuentes que nos invaden cuando no se logran los objetivos o se cometemos errores, deben ser reemplazados por la tolerancia y la evolución. Negar la medida de nuestra responsabilidad o buscar excusas para minimizar el fracaso solo lleva a una senda en la cual no hay aprendizaje posible.

Una batalla y no la guerra. Perder una batalla no implica haber perdido la guerra. Lo que significa que haber fracasado en un proyecto o haber cometido un error, no significa que seamos “un fracaso”. El propio Lio cayó en esta trampa: “No es para mí”, dijo refiriéndose a la selección después de perder su tercera final consecutiva. Es el perfecto ejemplo de cómo las repetidas derrotas pueden llevarnos a una baja autoestima y a negar nuestro propio ego. Retirarse del campo de batalla es mucho peor que sufrir el fracaso una y otra vez.

Que el árbol no tape el bosque. ¿Qué sucede con los múltiples éxitos que hemos conseguido a lo largo de nuestra trayectoria? Muchas veces una personalidad demasiado exigente en cuanto a los fracasos puede perder de vista todo lo que ha logrado. En la mayoría de los casos los éxitos superan, con creces, a los fracasos. Tenerlo en cuenta puede ayudarnos a resistir el desánimo, recordando lo bien que hacemos lo que hacemos.

Resiliencia. La resiliencia es la característica que nos permite estar preparados para los contratiempos y las eventualidades. En este caso, una persona que cuenta con esta capacidad y con el entorno adecuado para desarrollarla podrá superar los obstáculos mejor que otros. Y no hay mayor obstáculo que el fracaso, que sentir que uno no puede lograrlo después de la caída.

Mentalidad fuerte. Una persona con mentalidad fuerte puede sobreponerse al fracaso y a cualquier eventualidad. Se caracteriza por tener confianza en sí mismo y por la capacidad de aislarse de la influencia negativa del entorno. Es el perfecto líder para gestionar, evaluar y superar la derrota. Como capacidad, la mentalidad fuerte puede desarrollarse y es un gran activo, tanto para el desarrollo profesional como para la faz personal.

El tiempo dirá si Messi y la selección argentina pueden aprender del fracaso. Por lo pronto, el mejor ejemplo de deportista que supo hacer del fracaso un arma para fortalecerse no pertenece al fútbol, sino al tenis, una disciplina individualista en la cual la mentalidad es todo. Stanislas Wawrinka nunca había ganado un torneo Grand Slam y nunca había sobresalido por encima de competidores de la talla de Rafael Nadal, Novak Djokovic o su compatriota Roger Federer. Sin embargo, con una frase de Samuel Beckett tatuada en su antebrazo, no sólo conquistó el Abierto de Australia y Roland Garros, sino que se sobrepuso a las decenas de derrotas y al hecho de ser siempre el quinto en discordia, el que nunca podía superar la línea de flotación. ¿Qué dice la frase tatuada en el antebrazo de Stan? Simplemente, una de las líneas más esperanzadoras que dio el dramaturgo irlandés: “Siempre lo intentaste. Siempre fallaste. No importa. Inténtalo otra vez. Falla de nuevo. Falla mejor".

 

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