Colonias y escuelas tech, semilleros del futuro

Las colonias de verano siempre estuvieron orientadas a la diversión al aire libre. Dejar que los chicos pasen un rato entre árboles y jugando en una pileta siempre es una gran posibilidad para que descansen de la rutina típica de la ciudad. Y los padres siempre estarán agradecidos de que empleen sus energías corriendo en una búsqueda del tesoro antes que frente al televisor o la PlayStation.

Nuevas iniciativas en todo el mundo empiezan a combinar el divertimento del verano con el desarrollo de nuevas habilidades en los chicos. En los años ochenta y noventa en los Estados Unidos, estas iniciativas se denominaban “computer camps”, y eran en el imaginario popular alternativas para chicos tímidos o popularmente conocidos como nerds. Hoy, en EE.UU pero también en España y en Argentina, proliferan las colonias de verano orientadas al aprendizaje de tecnologías como la robótica y la programación. Los chicos ya no son prejuzgados como nerds, sino como niños con curiosidades que se ven atraídos por la creación, la invención, y las posibilidades infinitas de la tecnología. 

En Silicon Valley, la meca de la innovación tecnológica, se desarrolla Id Tech, una de las primeras colonias especializadas en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM, por sus términos en inglés). Fundada en 1999, la colonia se especializa en la formación de niños y jóvenes en esas disciplinas con un enfoque directamente orientado al aprendizaje de skills duras que puedan servirles en el futuro. Para finales del año 2018, habrá en los Estados Unidos más de dos millones de puestos de trabajo en esas disciplinas: la misión de este programa apunta a que los chicos tengan, desde temprano, la posibilidad de desarrollar su vocación para esos puestos. Los jóvenes que asisten a la colonia pueden optar por los cuatro caminos que ofrece Id Tech: programación de código, desarrollo de videojuegos, robótica y diseño. Cada camino tiene un desarrollo particular que apunta a que los chicos puedan ser, en el futuro cercano, tanto desarrolladores de Google como inventores de la última tecnología en inteligencia artificial.

Otro de los casos es Emagination, que trabaja en los EE.UU desde 1982. Con propuestas similares para varios rangos etarios, los asistentes aprenden dese Photoshop hasta robótica en diversos talleres. Emagination posee, sin embargo, algo “innovador”: el regreso a la tradición, combinando el aprendizaje en tecnología con las actividades deportivas, recreativas y al aire libre de cualquier colonia de verano.

En el mismo tenor existen otras  alternativas, como Digital Media Academy, que introduce a los chicos al mundo de la edición y la animación y el manejo de cámaras y filmación digital, o las colonias National Computer Camps, que desde 1977 forman jóvenes en programación, diseño de videojuegos y otras herramientas.

Argentina no está fuera de esta tendencia. Existen en el país diversas iniciativas interesantes que tienen por objeto el desarrollo de vocaciones tecnológicas en edades tempranas. Una de ellas es la Escuela de Robótica de Misiones, creada en un esfuerzo conjunto de la Presidencia de la Cámara de Representantes y Hewelett Packard. Pensada para chicos a partir de 5 años, la Escuela busca fortalecer el desarrollo de la creatividad y la innovación tecnológicas en el marco de una experiencia completamente pública, creada también para adolescentes y docentes, como una formación complementaria a la educación básica.

En el marco de una actividad extracurricular similar a Id Tech, Tecnokids, con sedes en Palermo, San Isidro y Nordelta, es una iniciativa privada que propone una colonia de vacaciones completamente orientada a la vocación tech. En colaboración con gigantes como YouTube, Google o Lego, la colonia tecnológica potencia en los chicos habilidades y destrezas técnicas en espacios flexibles y creativos. 

Más allá de las particularidades de cada propuesta, la misión es clara: preparar a los más jóvenes para el futuro del trabajo. Esto, por supuesto, no significa que el verano de los chicos esté dedicado a aprender disciplinas complejas, sino que busca integrar en dinámicas pedagógicas y divertidas, herramientas que pronto serán la base de cualquier profesión. Una búsqueda del tesoro o una  actividad en una pileta son juegos que divierten pero que también forman, y es por eso que lo lúdico tiene un rol primordial en la educación de cualquier chico. Capacidades básicas como el trabajo en equipo, la creatividad, el pensamiento lateral o la autogestión se desarrollan especialmente en esos momentos en que parece que solo juegan, corren y saltan.

En un futuro cercano veremos cómo los pequeños que asisten a estos programas curriculares y extracurriculares pueblan universidades y organizaciones dotados de una capacidad ampliada y una relación más cercana con la programación, la robótica y la ingeniería mecánica y electrónica. Serán jóvenes ya familiarizados con las habilidades duras vinculadas a las herramientas de tecnología aprendidas en estos espacios de innovación, pero también con las capacidades de empatía, colaboración y trabajo en equipo que se aprenden jugando cualquier verano al aire libre.

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Comentarios

  • 11/01/2018 Mariana
    Que interesante! Soy docente y me gustaria conocer más sobre este proyecto en nuestro país.
    ¿Cómo me puedo contactar?
  • 13/01/2018 Christian
    Mi hijo asiste a una de estas colonias, no solo aprenden y se divierten, también los ayuda con la concentración y re-ordenamiento del pensamiento ya que aprenden a pensar sistemicamente.

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