La pandemia puso a la humanidad en jaque. El mundo está frente a un desafío sin precedentes. Hemos visto en vivo y en directo imágenes y situaciones de ciencia ficción que ni la cabeza más alocada pudo imaginar que sucederían. Fronteras cerradas, aislamiento, una lucha sin cuartel, y casi sin armas, contra un enemigo invisible.

De un día para otro debimos cambiar por completo nuestra forma de trabajar, nos quedamos en nuestras casas y activamos un experimento global de teletrabajo a una escala nunca antes siquiera imaginada, para poder mantener a las organizaciones productivas y conservar una infinidad de puestos de trabajo. En este contexto de incertidumbre, la capacidad de conectar con el otro, la habilidad de escucha, la empatía y la sensibilidad pasaron a encabezar la lista de las habilidades blandas más demandadas en un buen líder, ante la necesidad urgente de dar guía a los equipos frente a la incertidumbre y a la distancia.

En este tiempo, las organizaciones han debido sortear un sinnúmero de pruebas, desde el aggiornamento de sus herramientas tecnológicas para el trabajo remoto hasta los modos de organización del trabajo. Todo esto ha puesto en primer plano los valores y la cultura organizacional que sostienen a una compañía.

Estamos frente a una situación completamente nueva para el mundo, la realidad cambia a diario, y el mejor camino que pueden tomar las organizaciones en medio de la falta de certezas es gestionar desde los valores, pensando siempre primero en la gente. 

Hoy, seguimos adaptándonos a esta nueva normalidad, y la sostenibilidad corporativa también está pasando por una prueba ácida, por el momento de la verdad. La crisis y la manera que las compañías elijan para atravesarla nos mostrarán que tan firme es el compromiso con una gestión basada en criterios de sostenibilidad. El desafío consiste en mantenerse fieles a los valores, especialmente en la adversidad. 

Esta crisis va a generar un gran impacto en el vínculo emocional que las personas tienen con las organizaciones como consecuencia de su comportamiento durante la pandemia. Hoy las empresas tienen un nivel de visibilidad que no admite un doble discurso. No es viable promover y sostener posicionamientos que no se condicen con la realidad que de lo que una organización hace realmente. Clientes, consumidores, empleados y toda la sociedad no perdonarán ni olvidarán la falta de autenticidad, de transparencia y de empatía en un momento tan crítico como el que vivimos.

 

Animarse a dar el paso

Las empresas han evolucionado en los últimos años hacia una gestión comprometida y consiente. Esto me permite pensar que aquellos que han dado este paso y han orientado la forma de hacer negocios para que tengan una incidencia en el bienestar del conjunto de la sociedad están, sin dudas, en mejores condiciones de sobrevivir a los impactos sociales y económicos que dejará la pandemia.

En lo colectivo, este es justamente el momento en que como sociedad debemos dar ese paso sin retorno que significa salir de esta difícil situación y avanzar, pero con especial cuidado de que nadie quede atrás. Y eso es lo que los ODS nos proponen, interpelándonos con las deudas y déficits que como sociedad arrastramos mucho antes de la pandemia.

Porque esas deudas, esas inequidades y déficits que buscan zanjar cada uno de los 17 ODS, tienden a agravarse aún más ante un contexto de adversidad generalizado como el que el mundo entero está atravesando hoy.

Y lejos de que esto deba desalentarnos, se trata justamente de todo lo contrario. Necesitamos redoblar los esfuerzos para que aún con esta coyuntura adversa, podamos incidir para cambiar esta realidad. Porque si no lo hacemos, entonces la opción, si no damos ese paso hacia adelante, es que el panorama se agrave, tengamos un retroceso y estemos más lejos de cumplir esos objetivos.

Cada uno de nosotros tenemos que preguntarnos si podemos aceptar, como sociedad, dar un paso atrás. Quizá esa reflexión nos ponga definitivamente más cerca de dar ese paso adelante.

Columna de Opinión publicada en la Edición Impresa de la Revista Mercado del mes de Noviembre de 2020.

 

Autor/a
Jorge Figueroa 1

Jorge Figueroa

director de public affairs y sostenibilidad de randstad argentina

Jorge Figueroa cuenta con una trayectoria de 35 años, desarrollada principalmente en el área comercial de Randstad donde alcanzó la posición de director Comercial para Argentina y Uruguay, para luego asumir la Dirección de Outsourcing & Desarrollo de Negocios. Desde 2015 se desempeña como Director de Public Affairs & Sostenibilidad de la compañía. Por sus antecedentes y rica trayectoria, es un experimentado profesional con un acabado conocimiento de los actores y referentes del mundo del trabajo en Argentina y la región, y una alta especialización en temas de desarrollo sostenible, gestión del talento, RRHH y ,mercado laboral.