El candidato perfecto no nace: se hace

La búsqueda del candidato. Ese momento en el que el gerente del área se reúne con el departamento de recursos humanos o la consultora para delinear el perfil del profesional que se necesita para cubrir un puesto. Si ese perfil fuera demasiado amplio, el departamento de RR.HH se vería inundado de candidatos. Pero, ¿se encontraría el candidato perfecto si se depuraran los requisitos hasta llegar a la máxima especificidad?

La idea es atractiva. Tallar un perfil para dar con el excelso candidato que posea los atributos perfectos para encajar, como en un rompecabezas, con las aptitudes, habilidades, conocimientos, experiencia y personalidad buscada. De hecho, es lo que habitualmente sucede. La tendencia natural nos lleva a listar todas los requisitos que queremos que cumpla el candidato. Sin embargo, el candidato ideal pertenece al mundo de lo que no existe, mientras que el mejor candidato real está esperando ser convocado.

No hay que engañarse: un perfil amplio y sin mayores detalles puede llevar a un aluvión de candidatos. La respuesta a esto sería, por sentido común, acortar los márgenes y apuntar con mayor precisión a un sector de la oferta.

Sin embargo, un perfil de búsqueda demasiado estrecho solo nos llevará a analizar CVs con minucioso detalle solo para desestimar candidatos por no cumplir con tal o cual función o característica. Es importante, entonces, flexibilizar y jerarquizar. A pesar de que así lo imaginemos, no todos los atributos son igual de importantes, y si no podemos identificar cuáles de ellos son los imprescindibles para la posición, la nuestra será una búsqueda infructuosa. Esto nos va a permitir hacer una búsqueda más efectiva, al tener bien claro cuales son los requisitos que tienen que cumplirse sí o sí y cuales son los que están en el grupo de los deseables a la hora de analizar a los candidatos.

Tan importante como la jerarquización resultan los factores actitudinales del candidato y su contexto respecto de la búsqueda misma. Si nuestro perfil determina como excluyente determinado set de conocimientos y nuestro candidato cumple con todos ellos, y más, quizá no sea suficiente para hacerlo el mejor candidato para cubrir esa posición. Para que se produzca el "match" perfecto, es necesario que el candidato quiera cubrir esa posición y verdaderamente sienta, y demuestre, que encontró el trabajo que estaba buscando.

Está en nuestras capacidades de reclutamiento aprender a ver más allá y valorar la potencialidad de las personas.
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