Luego de más de 2 años, muchas organizaciones en todo el mundo están recién ahora estructurando el regreso a los ámbitos de trabajo “tradicionales”, en su gran mayoría en esquemas híbridos que combinan el trabajo remoto y la presencialidad para capitalizar lo mejor de ambos mundos. Para las personas y para las organizaciones esto significa un proceso de adaptación que requiere apertura y flexibilidad dado que no hay recetas universales que funcionen para todas las empresas y todos los trabajadores.

Muchos de los cambios incorporados en los momentos más críticos del aislamiento se han convertido en aprendizajes y han llegado para quedarse, generando cambios sociales que hacen imposible pensar en el retorno a un formato laboral pre-pandemia.

Como parte de esta coyuntura, vemos como comienzan a llenarse los cientos de miles de metros cuadrados de oficinas que se encuentran vacíos o subutilizados en los grandes centros urbanos, especialmente de compañías de banca y finanzas, telecomunicaciones, servicios profesionales y tecnología, junto con los de las áreas administrativas y de back office de casi todos los rubros y sectores.

En este contexto, los expertos en gestión del talento de Randstad destacan aquí 4 factores clave que las organizaciones deben tener en cuenta para acompañar el proceso de regreso a las oficinas en el mundo del trabajo post-covid:

Acuerdos de formato de trabajo híbrido. Con el cambio de prioridades y la reconsideración de lo que quieren de sus vidas y sus carreras profesionales que ha forzado el paso de la pandemia, los trabajadores están poniendo la flexibilidad y la realización personal en primer lugar y esto impulsa una mayor disposición al cambio. En este contexto, el funcionamiento de las empresas está decantando en un modelo híbrido, que combina lo mejor del trabajo virtual y presencial, brindando a los colaboradores la posibilidad de trabajar de manera remota algunos días a la semana de manera permanente, favoreciendo un mayor equilibro entre trabajo y vida personal. De esta manera, la flexibilidad en general, y los formatos de trabajo híbridos en particular, se han transformado en una necesidad competitiva para las organizaciones, en su lucha por la atracción y retención del talento.

Reconfiguración de los espacios de trabajo. La pandemia y los nuevos formatos de trabajo híbrido han llevado a las organizaciones a repensar sus espacios y adaptarlos a las nuevas dinámicas laborales post-pandemia. Muchas empresas decidieron reubicar sus oficinas en las afueras de las grandes ciudades, otras están pasando de esquemas de grandes locaciones centralizadas a pequeños sitios distribuidos, y muchos otros han rediseñado sus espacios para transformarlos en lugares abiertos que funcionan bajo la lógica del coworking y el hot-desk, buscando lograr espacios funcionales para las jornadas de trabajo grupal y colaborativo.

 

Consolidación del liderazgo a distancia. El trabajo híbrido plantea retos adicionales para los líderes de equipos, quienes tienen entre sus responsabilidades lograr un buen funcionamiento colectivo de sus equipos, favorecer la cohesión, asegurar la productividad y comunicar eficientemente a pesar de la distancia y la creciente mediación de la tecnología en los procesos de trabajo. En este sentido, las organizaciones han tomado nota de la necesidad de formación y desarrollo de habilidades que tienen los managers y mandos a la hora de conducir a sus equipos y liderar a distancia. Potenciando ese liderazgo, el regreso a las oficinas se enriquecerá con jornadas presenciales en las cuáles el principal objetivo será el trabajo en equipo y la estimulación de la creatividad producto de la conexión cara a cara entre colaboradores.

Flexibilidad horaria y trabajo por objetivos. El teletrabajo instaurado durante la pandemia tuvo como efecto secundario que muchas empresas se dieran cuenta que el control y la presencialidad no son necesarios para asegurar la productividad. De esta manera, ganó terreno el trabajo por objetivos, que bien gestionado significa un gran impulso para lograr un mayor equilibrio entre trabajo y vida personal. Esta mayor flexibilidad laboral demanda confianza por parte de las compañías y sus líderes, así como organización y responsabilidad por parte de los colaboradores, quienes deben desarrollar mayor autonomía y autogestión, así administrar sus días y horas de trabajo en función de las tareas más convenientes para hacer en la oficina o estando en modo remoto.