La tecnología ha ido ocupando cada vez más espacios, haciéndose casi omnipresente, tanto en las actividades de la vida privada de las personas, como en los procesos de trabajo de las empresas. De la mano de esta tendencia, la demanda de técnicos y profesionales de IT ha ido creciendo sin parar.



Se trata de un fenómeno global, que se refleja también en nuestro país. Paradójicamente, mientras los cerca de 4.000 graduados que genera argentina anualmente no logran suplir una demanda que casi los duplica, muchos estudiantes secundarios desconocen los beneficios y potencial que tiene el desarrollo de una carrera en tecnología. Este problema se ve agravado por la baja participación de la mujer en el sector. Se calcula que sólo un 18% de los estudiantes de informática son mujeres.

Si bien numerosas empresas han desarrollado iniciativas en pos de una mayor diversidad que dieron como resultado una mayor participación de la mujer en puestos de jerarquía del sector, lo cierto es que la industria de la tecnología sigue siendo mayoritariamente masculina. Entonces ¿Por qué el sector de IT dista mucho de ser una industria diversa? ¿Qué hay que hacer  para solucionar el problema? Esbozamos aquí algunas ideas para entender la complejidad del problema.



Predicar con el ejemplo: En Argentina, numerosas mujeres pasaron de ser mandos medios a ocupar cargos de ejecutivos de jerarquía. Samsung, Lenovo, Epson, Oracle, Microsoft e Intel son apenas algunas de las organizaciones que ya muestran con hechos que potenciar la diversidad es beneficioso para el negocio. En el Reino Unido, el 2015 vio la primera entrega de los premios anuales “Women in IT”, un reconocimiento especial a las mujeres que innovan y cambian la industria de la tecnología. La paradoja toma forma: hay un enorme avance y sin embargo aún queda mucho por mejorar.



Estado de la cuestión: A evaluar el territorio a conquistar se dedica el National Center for Women and Information Technology (NCWIT), que en uno de sus recientes informes presentó datos muy interesantes de la problemática. En los Estados Unidos, las mujeres ocupan solo el 26% de los puestos en IT, mientras que el 88% de las patentes de tecnologías de la información están a nombre de equipos enteramente masculinos. La insatisfacción creciente con el ambiente laboral y la pérdida de diversidad dan lugar a una retirada del 56% de las mujeres en el punto medio de sus carreras (un porcentaje que duplica al masculino) y más de la mitad de ellas abandonan

completamente la industria. De estas, el 20% incluso deja de trabajar durante algún tiempo.



La clave es el balance: Kieran Snyder puso en blanco sobre negro en un artículo en la revista Fortune una de las principales aristas del problema. De las más de 700 mujeres que abandonaron sus puestos entrevistadas para su artículo, más del 10% abandonaron sus trabajos por la falta de políticas de work and life balance. En ese caso, el empujón final es el primer hijo y la imposibilidad de la industria de establecer políticas de diversidad que permitan licencias prolongadas. La falta de flexibilidad de horarios característicos del sector o los salarios insuficientes para proveer a una familia con niños, también se ponen al descubierto con la llegada del primer hijo. La diferencia, como bien lo destaca la autora, es cultural y no natural: las mujeres no abandonan el sector de IT porque no estén naturalmente hechas para las matemáticas, sino porque el entorno cultural del sector (como sucedió en el pasado con el automotriz) es poco amigable con las mujeres.



Afortunadamente, la cultura no es un fenómeno natural, sino social. Poco a poco se derriban las ideas conservadoras que relacionan a la industria con un atributo masculino dado. Sin embargo, el sector tiene todavía un largo camino por recorrer. Fomento de la diversidad en la etapa de formación, implementación de políticas reales de work and life balance y otras iniciativas harán que finalmente la industria de la tecnología se abra al poder de las mujeres.